Cuidar la Salud en Otoño

Cuidar la Salud en Otoño

Al final de la pausa estival, basta con unos pocos días para insertarnos de nuevo por los miles de compromisos que animan rutinariamente nuestros días, así que si durante el verano habíamos curado mejor nuestra salud adquiriendo hábitos buenos y saludables, es casi “fatal” que las carreras y los ritmos apretados de los días de otoño, nos lleve a adquirir unos hábitos que no podemos llamar realmente “saludables“.

Este año nos comprometemos con nosotros mismos, así que ¡no descuidemos nuestra salud!

En primer lugar tenemos que hablar del enfoque en la nutrición

La dieta tiene una influencia significativa en nuestra salud, ya que los malos hábitos pueden llevar a deficiencias en nutrientes esenciales, excesos o desequilibrios nutricionales que pueden llevar a la aparición de diversas enfermedades que afectarán negativamente a nuestra calidad de vida.

Si durante el verano hemos comido fruta y verdura de forma más regular y abundante, debemos continuar por este camino, no debemos abandonar este hábito de alimentación saludable y tampoco debemos dejar de hidratarnos regularmente bebiendo mucha agua.

A continuación, os vamos a dar algunas sugerencias dietéticas y prácticas que pueden ayudarnos a sentirnos mejor, así que toma nota:

Por la mañana debes hacer un desayuno bueno y abundante (no sólo un café) porque es necesario para proporcionar a nuestro cuerpo la reserva de energía adecuada para hacer frente al día; si nuestro cuerpo lo requiere, debemos parar para poder tomar un pequeño bocadillo, fruta o galletas a media mañana.

No debemos saltarnos el almuerzo y que debe ser sin calorías, bajo en grasa pero rico en fibra, ya que debe devolvernos la energía que gastamos, pero al mismo tiempo no debe ser engorroso y debe permitirnos seguir trabajando.

No se debe llegar a la cena con ansia y hambre, ya que durante el día se ha ayunado casi y es que la tendencia a recuperar el “alimento perdido” puede empujarnos inevitablemente hacia dietas excesivas que ciertamente no son aconsejables.

Por supuesto que la dieta correcta debe estar asociada con el movimiento, así que no nos dejemos llevar por la pereza porque necesitamos hacer un mínimo de actividad física para mantener nuestro cuerpo saludable.

La actividad motora no sólo proporciona beneficios claros para el aparato cardiovascular, respiratorio y musculoesquelético, sino que también ayuda a reducir los niveles de lípidos en la sangre e influye positivamente en la esfera psicológica, ayudando a reducir el estrés emocional.

¿No tenemos tiempo para ir al gimnasio?

No importa, podemos comprometernos a caminar tanto como sea posible, no sólo en el fin de semana cuando nos liberamos de compromisos, sino también durante toda la semana, renunciando a utilizar siempre el ascensor, evitando siempre recurrir al coche o autobús para viajes cortos, decidiendo aparcar el coche un poco más lejos o bajar del autobús algunas paradas antes de nuestro destino.

No descuides el descanso nocturno, ya que cada uno de nosotros conoce el mínimo número de horas que tenemos que dormir para recuperar la energía necesaria y afrontar un nuevo día con calma, por lo que en la organización de compromisos y viajes, es aconsejable tener en cuenta esta necesidad primaria.

Nuestro bienestar físico depende fuertemente de nuestro bienestar psíquico, por lo que tratamos de organizarnos de tal manera que no renunciemos a nuestras pasiones (deportivas, culturales, recreativas en general) y a nuestros pasatiempos, así de esta forma vamos a poder contar con un tiempo libre agradable y estimulante y que nos ayudará a afrontar mejor nuestros deberes y responsabilidades diarias, además de darnos una gran carga de energía y entusiasmo.

Una última cosa bastante importante para poner en práctica o mantener, es dejar de fumar o si ya no fumas, ni se te ocurra empezar de nuevo. Nunca olvidemos que la suspensión del hábito de fumar es un gran beneficio para la salud tanto física como psicológicamente.

Higiene diaria de la piel

Utiliza agentes limpiadores que no irriten la piel, pero al mismo tiempo sean útiles para eliminar el sebo, las impurezas y los polvos finos que se pueden depositar en los poros, como por ejemplo, es recomendable usar un buen jabón de aceite de oliva hecho a mano, eficaz y delicado.